Pekin.

El gobierno de China confirmó este lunes que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizará una visita de Estado al país asiático del 13 al 15 de mayo por invitación de Xi Jinping.

La Cancillería china emitió el anuncio apenas dos días antes del inicio del viaje, siguiendo el protocolo habitual de Pekín para este tipo de encuentros diplomáticos.

La reunión marcará la primera visita de un mandatario estadounidense a territorio chino desde 2017, cuando Trump viajó a China durante su primer mandato.

Negociaciones comerciales antes de la cumbre

Previo al encuentro presidencial, ambos gobiernos sostendrán consultas económicas en Corea del Sur entre el 12 y el 13 de mayo.

El Ministerio de Comercio chino informó que el viceprimer ministro He Lifeng encabezará una delegación que se reunirá en Seúl con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent.

Según Pekín, las conversaciones buscan preparar el terreno para la reunión entre Trump y Xi en medio de diferencias relacionadas con comercio, tecnología, Taiwán y la crisis en Oriente Medio.

Oriente Medio y Taiwán dominan la agenda

La visita ocurre en un escenario de “estabilidad frágil” entre las dos principales economías del mundo, luego de meses de tensiones derivadas de la guerra arancelaria y las disputas tecnológicas.

El viaje había sido pospuesto desde marzo, cuando Trump decidió permanecer en Washington para atender la ofensiva militar impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán.

El embajador chino ante la ONU, Fu Cong, advirtió recientemente que un eventual cierre del estrecho de Ormuz colocaría el tema “inevitablemente en el centro” de la agenda bilateral.

Por su parte, la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly, aseguró que la visita tiene una “enorme importancia simbólica” y señaló que Washington busca fortalecer la reciprocidad comercial y reforzar su independencia económica.

Persisten disputas tecnológicas

Aunque ambas potencias intentan consolidar la tregua comercial pactada en octubre pasado en Busan, persisten desacuerdos en sectores estratégicos.

Entre los principales puntos de conflicto destacan las restricciones sobre chips avanzados para inteligencia artificial y la postura china respecto a Taiwán, considerado por Pekín como parte central de sus “intereses fundamentales”.

En marzo, delegaciones encabezadas por He Lifeng y Scott Bessent sostuvieron reuniones en París para discutir temas relacionados con déficit comercial, energía y la posible creación de una junta bilateral de comercio.