Por Jesús Arizmendi

CDMX -- La construcción de la autopista Palenque-Ocosingo por el Gobierno de Chiapas (SEINFRA) ha provocado graves daños ambientales y sociales.

Según un informe de la organización CartoCrítica, la obra inició el desmonte de selva cinco meses antes de contar con la autorización ambiental y, hasta noviembre de 2026, ha destruido 204 hectáreas forestales sin que exista evidencia pública del permiso de cambio de uso de suelo.

El trazo incumple los ordenamientos ecológicos estatales y federales al talar en zonas de conservación, se desvía hasta 500 metros de la ruta originalmente evaluada —sustituyendo un túnel por un tramo a cielo abierto sin notificar a la SEMARNAT— y rebasa las superficies permitidas de remoción de vegetación.

Además, las comunidades indígenas afectadas denuncian la falta de una consulta previa, libre e informada, así como hostigamiento y afectaciones a sus parcelas.

Ante estas irregularidades documentadas, organizaciones civiles exigen a la PROFEPA inspeccionar y suspender el tramo fuera de norma, a la SEMARNAT transparentar los permisos y a las autoridades informar sobre el proceso de consulta a los pueblos originarios.