Nueva York — El petróleo cayó más del 8% y cerró el miércoles en su nivel más bajo en más de dos meses, después de que el Partido Republicano perdiera el control del Congreso en las elecciones de medio plazo, ya que los inversionistas apostaron a que el cambio de poder podría acelerar el fin de la guerra en Medio Oriente.

Los futuros del Brent cerraron con una caída de 8.98 dólares, u 8.7 %, a 94.62 dólares el barril y los del West Texas Intermediate de Estados Unidos bajaron 7.97 dólares, u 8.3 %, a 88.12 dólares. Ambos cerraron en su nivel más bajo desde el 31 de agosto.

La mezcla mexicana de exportación cerró en 81.69 dólares por barril, una baja de 9.52% u 8.60 dólares.

Trump se enfrenta ahora a la disyuntiva entre una salida negociada y una escalada más arriesgada. Un Trump debilitado, frente a un Congreso demócrata capaz de limitar sus opciones militares, tiene más motivos para buscar un acuerdo, según afirmaron dos fuentes cercanas a los círculos gubernamentales del Golfo.

Un ataque a gran escala contra Irán parece menos probable, señalaron.

Sin embargo, un acuerdo que permita a Irán proclamar una clara victoria y deje a Trump en una posición de derrota puede provocar tanto imprudencia como moderación, señalaron analistas del Golfo.

Trump declaró el martes al Financial Times que Estados Unidos no tenía planes inmediatos de atacar a Irán, y el miércoles reconoció que la guerra con Irán había influido en la aplastante derrota de su partido en las elecciones de medio período, en las que los demócratas obtuvieron el control de la Cámara de Representantes y el Senado.

“El control demócrata del Congreso también podría reducir el gasto stados Unidos en Medio Oriente y aumentar aún más la posibilidad de que se alcance un acuerdo de paz más pronto que tarde”, afirmó Dennis Kissler, vicepresidente senior de operaciones de la empresa de servicios financieros estadounidense BOK Financial.

Señaló que el aumento de las exportaciones de petróleo crudo desde el Medio Oriente, junto con los comentarios de Trump de que no tiene planes inmediatos de atacar a Irán, están ejerciendo mayor presión sobre los precios del crudo.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, se distanció este miércoles, de la decisión de ir a la guerra, cuestionando su valía y atribuyéndole toda la culpa de la contundente reprimenda electoral por parte de los votantes, que entregó el control de ambas cámaras del Congreso a los demócratas.