Tijuana, BC.— La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, enfrenta un intenso escrutinio político tras la filtración de nuevas grabaciones reveladas por el periodista Héctor de Mauleón.
En ellas, se le escucha ofrecer colaboración a autoridades estadounidenses a cambio de evitar posibles sanciones o cargos judiciales.
Los audios exponen a la mandataria conversando con presuntos intermediarios del Buró Federal de Investigaciones (FBI), manifestando su disposición para compartir información obtenida en las mesas de seguridad del estado y mencionando a su abogado estadounidense, Michael Nadler.
Dicho material se suma a una filtración previa dada a conocer semanas atrás.
En respuesta, el Gobierno de Baja California emitió un comunicado oficial confirmando que los audios corresponden a fragmentos de una conversación privada.
Sin embargo, la mandataria aclaró que sus interlocutores nunca acreditaron ser agentes oficiales y rechazó categóricamente haber realizado negociaciones ilegales o "en lo oscurito".
A pesar de sus declaraciones, la oposición del Partido Acción Nacional (PAN) ha exigido que la gobernadora se separe temporalmente del cargo.
Hasta el momento, el gobierno estadounidense no ha presentado acusaciones formales ni ha emitido órdenes de extradición en su contra.





